Te encuentras en:
>
Primer Plano
Cultura

La mejor actuación de Salma

Miércoles 29 de Noviembre 2017

Roberto Uriel

Recientemente tuve la oportunidad de ver “Una cena incómoda” o “Beatriz at dinner”, por su nombre en inglés. Es un filme que surgió de la colaboración entre el director puertorriqueño Miguel Arteta y el guionista Mike White.

Me pareció que lo más destacable de la película es la actuación de la veracruzana, a quien no le importó salir de cara lavada, con sólo una coleta en el pelo y ropa muy sencilla, pero que convence ampliamente con el desempeño de su papel.

En las primeras escenas vemos que ella es una mexicana, que llegó hace ya varios años a Estados Unidos desde un lugar difícil de pronunciar para los norteamericanos. Hoy se dedica a la sanación holística, da terapia, masajes, información nutricional, practica la reflexión y toca la guitarra.

Así, acude a atender a una de sus clientas millonarias, pero al retirarse, su modesto y antiguo carro presenta fallas y no puede salir de la mansión. De modo que la invita a la cena que tenía preparada para unos invitados especiales y pasar la noche ahí.

Todo va bien, hasta que llegan los asistentes. Es ahí cuando comienzan los conflictos, en especial con uno de ellos, que es empresario, y que choca totalmente con la filosofía de vida que Beatriz tiene, como el proteger a los animales, al medio ambiente y en contra de la voracidad.

Una de las mayores virtudes de la cinta es la empatía que provoca en el espectador, pues es imposible no sentir lo mismo que Beatriz cuando los invitados blancos, de cuello alto, llegan a la reunión en la que ella tiene también el nivel de invitado, pero pasa totalmente desapercibida. Es ignorada, e incluso confundida con una persona del servicio doméstico. 

Las escenas del principio de la película son por mucho las mejores, eso es el cine puro, que las imágenes, la fotografía, transmitan emociones, sentimientos, ideas.

Entre los puntos que sí hay que señalar se encuentra que conforme avanza la cinta, los personajes tanto de Beatriz como del empresario Doug Strutt, personificado por John Lithgow, pese a las excelentes actuaciones y matices de ambos, la línea de desarrollo es muy estereotipada.

Y quien estuvo desaprovechada, definitivamente, fue la excelente Chloë Sevigny, quien tiene un papel tan gris que a veces uno se olvida que ella está en este filme.

Aunque tiene un gran desarrollo, la cinta poco a poco se va saliendo de las manos de su guionista y director, al grado que incluso la protagonista llega a causar antipatía, pese a lo noble de sus ideas. Así, hasta llegar al desenlace, cuyo final es hasta cierto punto lo que rescata a la película. 

En general, un largometraje independiente que se disfruta de principio a fin, y que es una buena reflexión cinematográfica en tiempos de Donald Trump.

Ya Salma fue nominada a mejor actriz en los premios Spirit, esperemos que siga el mismo camino en los Óscar, pues sin duda es la mejor interpretación de su carrera.

Espero sus comentarios en @roberto_INFO7.


Otras editoriales