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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Jo, jo, jo... Ja, ja, ja

Lunes 19 de Noviembre 2018

Olivia Martínez Valenzuela

¿A quién se le ocurre? La resolución de la Comisión Estatal Electoral para que la elección extraordinaria por la alcaldía de Monterrey se celebre un día antes de la Noche Buena es un insulto a los ciudadanos, una falta de respeto a las tradiciones familiares  y una burla para nuestra ciudad.

Cierto: estamos ante un caso insólito de anulación de los comicios, consecuencia última de todo lo que sucedió tras la elección. La Comisión Municipal Electoral y los tres tribunales que conocieron del caso dieron resoluciones distintas, prestándose a suspicacias de que no se respetó el voto porque si el hecho fue uno solo, ¿por qué se emitieron resoluciones contrarias? La Comisión le dio el triunfo al PAN, el Tribunal Estatal Electoral al PRI, luego la Sala Regional al PAN y al final la Sala Superior anuló la elección ordenando reponerla.

Pero no por ser un caso inédito se va a dar pie a al manoseo y a la burla. Y eso es precisamente lo que está sucediendo: es una burla que hayan fijado la nueva fecha de los comicios para el día 23 porque, siendo la víspera de la Navidad, nuestra ciudad es un caos: todos los regios andarán con las prisas de los preparativos y las compras de última hora para la cena de Noche Buena, además de que muchos otros estarán de vacaciones fuera de la entidad.

Eso desalienta la participación de los ciudadanos en las urnas. Tal parece que lo que desean las autoridades electorales es que nadie vaya a votar. Si ya de por sí no hay mucha motivación para participar, pues fueron en balde los esfuerzos en torno al 1 de julio y las largas filas que los votantes tuvieron que hacer para emitir el sufragio, ahora salen con que hay que ir a votar cuando la ciudad y sus habitantes están inmersos en otra dinámica. ¿Y para qué? ¿Qué garantía hay de que el proceso no volverá a estar desaseado? ¿Y quién nos asegura que fuerzas extrañas no volverán a torcer la voluntad popular?

La experiencia lo dice: cuando las elecciones son extraordinarias y cuando son precipitadas, gana aquel partido político que tiene más capacidad económica y que moviliza a mayor cantidad de operadores para acarrear gente. El corporativismo hace de las suyas. Ya usted verá. Y cuando hay abstencionismo se da pie a un mayor manoseo de los resultados electorales y a que terceros metan su cuchara. Las prácticas dinosáuricas terminan imponiéndose. ¿PRImates contra PANtasmas? Ojalá y no.

Monterrey no se merece esto. Qué vergüenza. Y ya imaginamos: en lugar de que los regios anden comprando regalos, estarán comprando voluntades. En lugar de embarrar hojas de tamal, andarán embarrando conciencias y tamaleando resultados. En lugar de preparar pavo, estarán desplumando al que se deje y cocinando un fraude. En lugar de abrir regalos, estarán abriendo los paquetes electorales.

Santa Clos debe estarse riendo. En su costal, quizá traerá votos por encargo.

Y en vez de su tradicional Jo, jo, jo, lanzará un sarcástico Ja, ja, ja. Sólo falta que las autoridades electorales den el veredicto cinco días después: el 28, Día de los Santos Inocentes. Y los autores de todo, felices por la gran ideota.  

 



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