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Imite a los más ricos del mundo: ¡esconda su oro!

Miércoles 05 de Octubre 2016

Guillermo Barba

Hace unos días, Bloomberg publicó un reportaje titulado “Secret Alpine Gold Vaults Are The New Swiss Bank Accounts” (bóvedas de oro alpinas secretas son las nuevas bancarias suizas), en el que abordó el tema de esta nueva vieja forma de almacenar oro. Digo que “nueva vieja forma”, porque esconder este metal precioso debajo de la tierra es una práctica milenaria. Esta vez, se está recurriendo a viejas pistas de aterrizaje de aviones de combate en plenas montañas suizas para depositarlo.

Para quien desconoce las raíces del comercio y el mayor grado de negociabilidad de determinadas mercancías –que dio origen al dinero-, parece una paradoja y estupidez que un metal sea extraído en las minas sólo para que una vez en la superficie, pase a guardarse en forma de barra, moneda, lingote o joya, y a veces, a ser de nuevo enterrado.

Sin embargo, el oro –y en menor grado la plata-, es la mercancía con la más alta demanda de todas las materias primas. Por su belleza, propiedades, su demanda permanentemente insatisfecha, etc., fue elegido de manera espontánea por los participantes en el mercado como el dinero supremo a lo largo de la historia. En ello reside su importancia y por eso se acumula.

Tener oro es pues, tener dinero, o lo que es lo mismo, el poder de adquirir los bienes que se quiera en el mercado. Por supuesto, esto lo convierte en un objeto codiciado por toda clase de ladrones (como los que abundan en todos los gobiernos), y como consecuencia, sus dueños deben protegerlo de ellos. Como le digo, enterrarlo es quizá la mejor y más antigua forma de ocultarlo.

No sorprende entonces que ahora sea en los Alpes suizos, dentro de lo que alguna vez fueron pistas para aviones militares, donde se hayan adaptado cámaras acorazadas de alta seguridad para resguardar grandes cantidades de oro.

Como se imaginará, son grandes capitales los que son llevados a estos lugares, que dado el valor que protegen, se reservan hasta la ubicación exacta para evitar tentaciones de robos.

El propietario de una de ellas, al que Bloomberg entrevistó, no quiere que ni siquiera se sepa su nombre ni el de su compañía. Seguro los clientes que le llegan surgen por recomendación de boca en boca, pero incluso se reserva el derecho de aceptar o no al solicitante de sus servicios. Dice que por cada uno que acepta, rechaza a uno o dos más. Se jacta de contar con el mayor depósito para clientes privados y la séptima bóveda para resguardo de oro más grande del mundo.

En suma, los ultra-ricos están acumulando cada vez más y más oro en sitios seguros. Hacen bien.

Las viejas cuentas bancarias suizas ya no son lo que solían ser. Antes gozaban de secrecía y privacidad pero ya no más. Dado que ahora la autoridad federal de Suiza tiene la obligación de reportar transacciones sospechosas, y que la información es compartida con otros gobiernos, los inversores están buscando formas alternativas fuera del sistema bancario. No es para menos.

En Suiza, otras partes de Europa y Japón, las tasas de interés negativas comienzan a predominar, y los inversores como prevención están optando por alternativas que no les hagan perder dinero por comisiones y otros cargos. Si una cuenta bancaria en vez de rendimientos da pérdidas, no es de sorprender que prefieran retirar el efectivo. Ya le he contado antes en este espacio que en Japón y Alemania ha habido una alta demanda y hasta escasez de cajas fuertes debido a esto. Otros inversionistas más avezados, como vemos, prefieren al oro. Excelente decisión siempre y cuando se tenga en una bóveda privada, sea metal segregado del resto y esté de preferencia lo más lejos posible de la esfera política de influencia del gobierno de Estados Unidos, que aborrece al oro por ser la antítesis de su moneda: el dólar.

Para los que no somos ultra ricos, la recomendación es imitar a pequeña escala a esos grandes inversionistas inteligentes, que ante el complicado entorno económico mundial, se están protegiendo a tiempo de la próxima gran crisis.

Guardar monedas de oro (y de plata, mucho más económicas) en un lugar seguro, es una forma de parecerse a ellos, sin importar si es una o miles de ellas. Lo que importa es proteger nuestro patrimonio, poco o mucho, de la tormenta que viene.

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