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Escena

“Hotel Mumbai”, crisol de realidades

Sábado 22 de Junio 2019

Roberto Uriel

Las diferencias ideológicas llevadas al extremo nos han mostrado episodios vergonzosos de la historia mundial. Hace un par de meses hablábamos de las películas filmadas acerca del atentado en Utøya, Noruega, destacando la obra del cineasta y periodista Erik Poppe.

Pero desgraciadamente no es el único caso que el periodismo, la historia y, por supuesto, el cine, pueden recabar. En 2008, el mundo siguió durante tres días la zozobra que se vivió en Bombay, la capital financiera de India. 

Un grupo de 10 terroristas, que a la fecha se presume sean pakinstaníes, del grupo Lashkar-e-Taiba, realizó mortales ataques en 12 sitios de la ciudad, como la estación de tren, el centro judío Nariman House y los hoteles Oberoi Trident y el histórico Taj Mahal Palace & Tower. Entre el 26 y el 29 de noviembre de 2008 murieron 166 personas y 237 resultaron heridas.

A diez años de esos hechos, el año pasado se estrenó una película que recrea, a partir de testimonios de las personas sobrevivientes, uno de los escenarios de los atentados, el Taj Mahal, que funciona a la vez como un crisol de realidades sociales y mundiales.

Se trata de la película “Hotel Mumbai, el atentado”, ópera prima cinematográfica del australiano Anthony Maras. Y esta semana llegó a nuestro país en estreno de salas comerciales.

Encontré un poco de lugares comunes en los personajes y sus características, pero haciendo un ejercicio de reflexión, es ahí donde radica la importancia de esta película. Sí, porque las personas que se nos muestran en pantalla son empleadas, empleados o huéspedes del hotel, inspiradas en personas reales, que hacían su rutina normal, con situaciones justas o injustas, pero que era su vida, y nadie tiene derecho a arrebatarles esa cotidianidad o asesinarles.

Quienes trabajan ahí son aleccionados constantemente sobre que el cliente “es Dios”, y hay que consentirle totalmente. Las diferencias sociales y circunstanciales brotan en pantalla. En ese lugar se alojan políticos, empresarios y celebridades, atendidos por personas de la clase trabajadora de la India.

Mientras vemos cómo la rutina, así como las vacaciones para algunas personas, cambian de improvisto, para recordarles que todos y todas somos humanos, y llegado el momento hay que luchar por sobrevivir. 

Cuatro jovencitos fuertemente armados entran al lujoso hotel, como si ingresaran a un videojuego para disparar a lo que se mueva, mientras reciben órdenes mediante radio o teléfono móvil. La tensión, el terror, toman la película y asaltan al espectador. 

Luego el apoyo gubernamental que toma su tiempo en llegar. Un grupo extremista puede tomar como rehén a una ciudad entera, y el gobierno federal de ese país dice que se tiene que activar el protocolo de solicitud de ayuda, a la cual además le tomará varias horas llegar. ¿Las naciones están preparadas para una situación así?

Destaca el actor Dev Patel, a quien conocemos por “Slumdog Millionaire” y luego por su gran labor actoral en “Lion”. En esta ocasión lo vemos como un empleado comprometido que no duda en ayudar a salvar vidas humanas. Su historia particular muestra la desigualdad social privativa en India y en muchos países.

En términos concretos, la película de Maras no toma partido más que el deseo de narrar los hechos desde el Taj Mahal Palace, algo que se queda en mero entretenimiento fílmico. No se explora más allá las motivaciones de los ataques. Pero así, la cinta logra ponernos en la empatía necesaria para afrontar este tipo de episodios en la historia moderna, en los que la intolerancia ideológica y el desprecio humano predominan.

Me parece importante la ópera prima de un director sea una obra con denuncia. Sí, tiene sus momentos que a todas luces busca conmover, pero ¿qué podemos hacer ante este tipo de casos? El cine también funciona para alzar la voz de los temas pendientes, de los temas que nos duelen, hacernos reflexionar, y por qué no, impulsar el cambio. Para aprender de los errores en la historia y avanzar. Espero tus comentarios en @Roberto_INFO7.


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