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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Funcionaria reciclada

Viernes 28 de Abril 2017

La peor crisis penitenciaria por la que atraviesa Nuevo León requiere acciones contundentes y no mejoralitos, pero el gobierno estatal sigue sin atinarle, más ahora que designó como comisaria para los penales de Topo Chico, Cadereyta y Apodaca a una funcionaria reciclada que en el pasado fue parte del problema y no de la solución.

Nos referimos a Rosa Manuela Félix Valles, quien en los dos últimos sexenios fue funcionaria del sistema de "readaptación" social (de alguna manera hay que llamarlo) en la entidad, períodos en los que comenzó el caldo de cultivo que en los últimos años tantos problemas han dado: la masacre de los 49 reos en el Topo Chico, que es la peor tragedia penitenciaria en todo el país, la masacre de los 43 reos en Apodaca y la fuga de 30 más, además de motines, vejaciones, autogobierno de los reos, cobros de piso y violaciones los derechos humanos, por mencionar sólo lo principal.

Estamos ante una anarquía en los reclusorios, convertidos en escuelas de alta criminalidad. ¿Y qué hace el gobierno estatal? Designar a una funcionaria a la que ni siquiera le aplicó las pruebas de control de confianza, pese a que está obligado a hacerlo. Funcionaria que, además, ya estuvo en el Topo Chico en tiempos en que abundaron las noticias sobre reos peligrosos a los que se les daba permiso de salir por la noche a divertirse, sobre la celebración de pachangas dentro del Cereso y hasta de espectáculos de tables dance, además de comercio de alcohol y droga y de venta obligatoria de boletos a los internos.

¿Quién no recuerda el caso de la Güera Vodka? Era una interna a la que un comando sacó del penal, la mató y la colgó en un puente en el complejo vial de Gonzalitos. Un episodio que aún no ha sido aclarado y del que la ahora comisaria debe explicaciones ya que ella perteneció al sistema cuando eso ocurrió.

La funcionaria ya tuvo su tiempo en Nuevo León y no actuó: esperar, ahora, acciones drásticas de parte de ella son tener sueños guajiros. En ambas ocasiones, por cierto, salió prácticamente destituida de sus cargos. No le valió entonces haber sido directora del Penal de Almoloya. No le valió tampoco haber dirigido el penal de las Islas Marías. No le valdrá tampoco ahora, porque cada penal es él y su circunstancia.

Un sistema penitenciario como el de Nuevo León, que no regenera y que por el contrario abona en la cada vez mayor degradación de los internos, con doctorados en alta delincuencia al grado de volverlos cada vez más sanguinarios, es vergüenza nacional y nos exhibe a todos como incapaces para regenerar a esa parte de nuestra sociedad que por alguna causa extravió el camino.

Por el bien de Nuevo León, deseamos que cese la violencia dentro de los penales y que los reos se regeneren... pero si el gobierno estatal no pide ayuda a la Federación para implementar soluciones reales y para que militarice esos reclusorios y si sigue creyendo que con funcionarios que no dan el kilo se va a resolver el problema, habrá que esperar lo peor. Sí, desgraciadamente todavía lo peor.


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