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Olivia Martínez Valenzuela
Política

Entre transas, Judas y chapulines

Jueves 02 de Marzo 2017

Confesado: la transa ya está en proceso. El autonombrado gobierno 'independientista' de Nuevo León terminó por enseñar el cobre y reveló que ya está "negociando" la posibilidad de una candidatura presidencial para el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, negociación que a todas luces es ilegal y que nos obliga a preguntar: ¿Qué es lo que Jaime va a dar a cambio? ¿Qué es lo que va a transar? ¿Acaso va a entregar la gubernatura con tal de que lo hagan candidato?

Jactándose de los movimientos que él y su jefe están haciendo en lo oscurito, a espaldas del pueblo, el secretario general de Gobierno, Manuel González, reveló que ya están en 'amplias' negociaciones, maquinando cómo hacer candidato a El Bronco, a quien se le queman las habas por aventar la toalla de las responsabilidades y de las obligaciones de Nuevo León para irse brincando impunemente como chapulín en primavera rumbo a Los Pinos.

González refirió que hay 'muchas' posibilidades de negociación... y parecía contento cuando lo dijo. Claro: como que en el ramillete de posibilidades para transar, todos los que participen en el proceso saldrán ganando poder, dinero, posiciones, privilegios, margen de maniobra y, desde luego, impunidad.

Es ilegal y aparte inmoral que el gobierno de Nuevo León (conste, el gobierno; no la sociedad) esté 'negociando' una candidatura presidencial para Jaime cuando éste no ha cumplido ya no digamos sus promesas de campaña, sino las obligaciones que tiene por ley, como garantizar a los ciudadanos la seguridad, justicia, salud, empleo, educación, transporte, oportunidades, combate a la pobreza, la lucha contra la impunidad y contra la corrupción y lograr el buen manejo del dinero público. En cambio, el gobierno de Jaime se ha caracterizado por la corrupción, la ineficiencia y el nepotismo.

¿Quién le dio a El Bronco y a sus incondicionales ese poder de transar candidaturas? ¿Quién les concedió esa facultad? En ninguna parte de las atribuciones y obligaciones del Poder Ejecutivo Estatal se les autoriza a negociar una candidatura.

Que quede claro: no es para negociar una candidatura para lo que el pueblo eligió a Jaime. Lo eligieron para que gobernara Nuevo León y para que generara un cambio positivo. Pero a él a eso se le olvidó, y ahora resulta uno más de los políticos sinvergüenzas que apenas se sientan en la silla del poder, le dan palo al pueblo.

Y tan socarronamente, el gobierno de Jaime se ufana de los trinquetes. Por cierto, para estar a tono con la época, el gobernador se alista a personificar el papel de Judas, entregando al pueblo a cambio de beneficios para él y sus cómplices.

Son transas. Ya lo aceptaron. Y casi estamos seguros que Jaime y compañía están transando entregar la gubernatura a ciertos grupos de poder a cambio de que lo hagan candidato a la presidencia, aunque nunca llegue a nada.

Chapulines, transas y trinqueteros: ése el rostro de estos pseudopolíticos independientes como Jaime. Por lo pronto, él es un moderno Judas que en espera de sus monedas ya está maquinando la traición al pueblo de Nuevo León.


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