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Economía

El renacer del proteccionismo

Lunes 12 de Marzo 2018

Guillermo Fárber

Ya lo vivimos nosotros en otros tiempos. Al querer disminuir su déficit en Balanza de Pagos y promover sus industrias nacionales, Trump se está peleando con el sistema mundial del dólar como el dinero fundamental del mundo. Este sistema ha permitido que EUA goce de las importaciones ilimitadas de bienes baratos para los americanos, que consiguen por medio del envío ilimitado de dólares al resto del mundo para pagar esos bienes con sus papeles.

“La ‘re-industrialización’ de EUA que quiere lograr Trump será a costillas de precios más altos para todos los americanos –igual que nos sucedía a los mexicanos, hace años, antes del acuerdo del TLCAN–. Le costará muy cara, políticamente, su ignorancia económica, y le ha dado un golpe fuerte al sistema monetario mundial, que se basa en su propio dólar. El único sistema que permitiría un mundo sin déficit en Balanzas de Pagos de parte de ningún país, sería el Patrón Oro, que no es la moneda de un solo país: es neutral porque es moneda de todos”.

No puedo creer que Trump desconozca algo tan básico y de veras comparta ideas tan mercantilistas. Sospecho que el güerito trae alguna segunda intención (doméstica o geopolítica) en ese sueño autárquico que está probado no tiene el menor sentido económico. ¿O acaso ya sabe que el “exorbitante privilegio mundial” que disfrutó monopólicamente el dólar gringo desde 1944, tiene los días contados, y EUA pronto tendrá que comenzar a pagar de veras lo que compra (en vez de dar papelitos de aire a cambio de bienes y servicios reales)? 

El gigante se defiende

Wilbur Ross, el secretario gringo de Comercio, lo justifica (“lo que Trump quiso decir”) aclarando que los países que acusan a EUA de proteccionismo y de enemigo del libre comercio son más proteccionistas y más enemigos del libre comercio que EUA. Carros, por ejemplo. EUA aplica una tarifa compensatoria a la importación de vehículos de 2.5 por ciento. La tarifa de Europa es 10%, y la de China es 25 por ciento. India le asesta una brutal tarifa de 100% a la importación de las motocicletas más famosas del mundo (no necesariamente las mejores), las Harley-Davison.

“Antes del NAFTA”, dice don Wilbur, “EUA tenía regularmente con México un superávit de $4,000 a $5,000 millones de dólares anuales; a partir del NAFTA, tenemos un déficit acumulado de más de un anglotrillón de dólares”: https://youtu.be/lO0P46sdzZ0.

¡Pero esos mega dígitos no eran (ni son) dinero real en forma alguna! Eran (y son) puro aire: nada, vales respaldados por el “full faith and credit of the US government”. ¿Cuánto puede valer realmente el crédito de un gobierno ultra-archi-súper-quebrado, el gobierno más endeudado de toda la historia universal? ¿Un gobierno que nunca, NUNCA, pagará sus deudas (ni las internacionales por comercio o préstamos, ni las domésticas por promesas tipo Seguro Social? Aún hoy, EUA dizque “paga” con, literalmente, el poder de su firma. Pero es lógico: ¿EUA sabe que pronto el dólar (o el petrodólar) dejará de ser la moneda de reserva mundial… y se está preparando para ello?

En fin, don Wilbur demuestra que tampoco entiende cuando pide un “trato recíproco”, un “piso parejo”, y vuelve al concepto “superado” de materiales estratégicos (que tanto escuchamos en los tiempos keynesianos-echeverristas de la planeación central de la economía) dizque vitales para la “seguridad nacional”. Para empezar, 10% de tarifa para la importación de aluminio y 25% para el acero.

¡Cuando la relación EUA-resto del mundo no es ni puede ser “recíproca”, ni el piso puede ser parejo cuando por definición es disparejo porque así lo diseñaron ellos mismos! Es un contrasentido lo que demanda; de hecho, en buena medida es una soberana tontería. ¿Reindustrializar a costa de desmantelar el sistema monetario dolarcéntrico? Habrá quienes se alegren, en efecto, pero me pregunto si Trump-Ross se dan cuenta del terremoto mundial que están provocando al querer seguir comiéndose el pastel y al mismo tiempo conservarlo en su alacena.

Lo que demandan Trump-Ross es que los visitantes a una kermesse moderen su adquisición de fichas para “comprar” los juegos o comidas que el organizador “vende”. Si los asistentes tienen cada vez menos fichas (el único “dinero” válido ahí dentro; como son los dólares en el comercio internacional ¡impuesto por ellos mismos, insisto!), ¿con qué diablos quieren entonces que se mueva el intercambio global? El que existe hoy es un monopolio monetario: sólo EUA fabrica las unidades que se exigen para comprar o pagar lo que sea entre países. ¿Y el fabricante único de esas fichas se queja de que los demás las usan para “pagarle”? ¿Con qué le van pagar si dejan de recibir esas fichas? ¿De qué locura estamos hablando?

Así, don Wilbur “no especifica lo fundamental de esas barreras arancelarias, esas tarifas compensatorias que está aplicando Trump: que atentan contra el propio sistema de pre-eminencia del dólar y lo hacen indispensable. No menciona don Wilbur que el dólar, como moneda fundamental del mundo, REQUIERE de un déficit en la Balanza de Pagos de EUA, para proporcionar fondos básicos para los Bancos Centrales del mundo. Y por lo tanto, que imponer tarifas para que no salgan dólares de EUA, es atacar la per-eminencia del dólar como moneda fundamental del mundo”. ¿Habrase visto mayor dislate que este que exige Trump y busca Ross?  

¿Y México, apá?

En fin, los periodos de colapsos imperiales son siempre convulsos, incongruentes, violentos, demenciales, y éste (el colapso del mayor imperio que el mundo ha visto) no tiene por qué no serlo. Esperemos que los misiles nucleares (las patadas entre los elefantes) no comiencen a volar sobre nuestra cabezas, reduzcámonos a nuestro hormiguero (que está quedando del lado perdedor: Occidente) y repitamos con Demagog su mantra invariable: “Con más razón que nunca necesita México una moneda independiente del dólar y del peso. La moneda de plata para la protección del ahorro popular: porque ¡el auge que trajo TLCAN se nos evapora en corto plazo!”.

gfarber1948@gmail.com

www.farberismos.com.mx


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  • Guillermo Fárber
    Guillermo Fárber
    Nací en Mazatlán en 1951, a los 3 años de edad. Soy aprendiz de todo y maestro de nada. Tengo 30 libros y escribo a diario en periódicos y revistas.