Te encuentras en:
>
Primer Plano
Espectáculos

El guionista, el alma de una película

Viernes 13 de Julio 2018

Roberto Uriel

Hace un par de semanas se estrenó en nuestro país "Sicario. Día del soldado", que funciona como una especie de secuela de la película dirigida magistralmente en 2015 por el canadiense Denis Villeneuve.

Ahora, quien lleva la batuta de esta historia es el cineasta italiano Stefano Sollima, en una producción totalmente estadounidense.

Vemos a los mismos personajes (que de hecho se han vuelto entrañables) en una trama diferente, si bien está relacionada a la primera en esencia, pues ambas se dan en el marco del tráfico entre México y Estados Unidos.

Hay que destacar que se eliminó al personaje de la agente Kate (Emily Blunt), que en "Sicario" era la protagonista y funcionaba como conciencia de la historia.

Pero independientemente de los personajes y de quien dirige la obra (sin demeritar el trabajo de los cineastas), "Sicario" y "Sicario. Día del Soldado" son el mejor ejemplo de que el alma de una película es su guionista.

¿Por qué? Porque esta última cinta, aunque logra funcionar eficientemente al cambio de director y mantiene al espectador atento de principio a fin, no hay que perder de vista que las ideas vienen de la pluma de Taylor Sheridan.

Él comenzó su carrera en el cine y la televisión como actor secundario en las series "Walker, comisario de Texas", "Veronica Mars" y "Sons of Anarchy". Pasados sus 40 años de edad, comenzó a escribir guiones, y es ahí donde encontró inconfundiblemente su éxito.

Su primer historia llevada a la pantalla grande fue precisamente "Sicario" en 2015, y el director que se encargó del proyecto fue el canadiense Denis Villeneuve, quien tenía poco tiempo de haber llegado a Hollywood, aunque antes ya había destacado en la escena internacional del cine con películas como "Incendies", "Cosmos" o "Polytechnique".

El resultado fue, además de exitoso, muy acertado, pues el largometraje muestra de forma brillante una realidad por demás cruda y perturbadora, pero que era necesario plasmar y hacer visible en las salas de cine.

Pudimos ver cómo se retrataba la realidad de la operación de las agencias de seguridad norteamericanas y su incursión en otros países, como México, que presenta un problema de inseguridad y tráfico al interior por demás complejo.

Esto generó incluso un intento de bloqueo por parte de las autoridades de Ciudad Juárez, Chihuahua, escenario donde se desarrollaba la mayor parte de la acción ficticia.

Vale la pena destacar que después de este guion, Sheridan escribió la también muy reconocida neo-western "Hell or High water" (fue abordada en este espacio: http://www.info7.mx/editorial/contra-viento-y-marea/1772262), que fue nominada a mejor guión en los Óscar de 2017 y con la cual Sheridan demostró haber refinado su técnica para realizar crítica social dentro del cine.

Ahora, el escritor regresa con "Sicario. Día del soldado", que esta vez es dirigida por Sollima, en la que se da cierta continuidad a la historia que creíamos se había cerrado en "Sicario". Realmente aquella fue una película redonda, con un extraordinario guión y una estupenda dirección.

Y aunque parezca un asunto muy arriesgado, dado el cierre de la anterior película, la verdad es que esta segunda entrega no decepciona.

De forma muy destacada, el guionista logra volver a poner en la mesa la premisa del tráfico y la violencia en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos para plantear una historia por demás interesante, que toma al espectador desde las primeras escenas y no lo suelta hasta que concluye la narración.

Sin tener la delicadeza, los toques de genialidad en la dirección que sólo Villeneuve puede mostrarnos, la cinta consigue su claro cometido de exponer lo que sucede y ofrecer una especie de crítica a las instituciones, a las organizaciones, y a la moral de las personas que están en ellas.

Es Sheridan la mente que mueve los hilos de esta historia, la parte central de "Sicario", un hombre que demuestra entender a la perfección lo que sucede al interior de México y el fenómeno del tráfico.

A grandes rasgos, y sin sonar a spoiler, esta nueva cinta presenta cómo el agente Matt (Josh Brolin), al suponer que los cárteles están introduciendo de forma ilegal a terroristas islámicos hacia Estados Unidos, idea el plan de que estas organizaciones se enfrenten entre ellas.

Para eso, recurrirá a su viejo amigo, el mercenario Alejandro (Benicio del Toro), a fin de que secuestre a la hija adolescente de uno de los jefes de estos grupos en México.

Vale la pena destacar también que la banda sonora ahora es realizada por la compositora Hildur Guðnadóttir, quien es colaboradora del fallecido Jóhann Jóhannsson (murió extrañamente en febrero pasado a los 48 años de edad), responsable de la inconfundible y gran banda sonora de "Sicario", por la cual también fue nominado al Óscar. 

Guðnadóttir ofrece ahora una inquietante banda sonora, con efectos muy similares a la de Jóhannsson al servicio de la acción de la trama.

Si me preguntaran si era necesario que se hiciera una secuela, yo diría que no, preferiría quedarme sólo con la primera y dejar que pasara el tiempo para que se convirtiera en lo que estaba destinada a ser, es decir, una película de culto, pero ahora, al quedar abierta, incluso, con ese final, la posibilidad de una tercera entrega, se vuelve una franquicia.

Ojalá que Sheridan no pierda esa genialidad para escribir los guiones y nos siga ofreciendo esos productos de gran calidad. Y bueno, ahora a esperar para ver si "Sicario. Día del soldado" entra en las nominaciones a los Óscar en 2019. Espero sus comentarios en @Roberto_INFO7 y https://www.facebook.com/RobertoUrielTorres.



Otras editoriales