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Olivia Martínez
Política

El caño

Viernes 21 de Julio 2017

Olivia Martínez

Lo que faltaba terminó por suceder: este gobierno estatal en Nuevo León queda evidenciado porque quienes lo dirigen propician y auspician la operación de una red de servidores públicos que son secuestradores.

El hilo siempre se rompe por lo más delgado y ahora fue el empresario Agustín Villarreal Budnik quien denunció que fue secuestrado por agentes ministeriales, pero no por cualquier empleado de la Policía Ministerial, sino por escoltas cercanos al gobernador Jaime Rodríguez Calderón y por escoltas del que hasta hace unos meses fuera procurador de Justicia, Roberto Flores.

Se trata de "servidores públicos" dedicados al secuestro, cometiendo delitos ligados a la delincuencia organizada, además del secuestro y el chantaje, usando desde luego la amplia plataforma de información oficial que tienen a su cargo. Es decir, al amparo del gobierno se comete todo un manojo de delitos graves que desde luego quedan impunes.

Miente el gobernador y miente el exprocurador cuando lo niegan. Se han visto evidenciados, y su primera reacción es negar la responsabilidad que tienen cerca de 21 agentes ministeriales en estos delitos. Pero la acusación del empresario es firme. Después de haber sido secuestrado no tendría caso que mintiera.

Así que además de no procurar y sí retrasar la justicia, este gobierno fallido es parte de la delincuencia. Si los subordinados ven que el jefe comete atrocidades y ordena violar las leyes, ellos hacen exactamente lo mismo o cosas peores.  Si desde el poder mismo se auspicia la comisión de delitos contra la población, ¿qué más hay que esperar?, ¿para dónde nos hacemos? Y si nadie pone orden, ¿a dónde va nuestra entidad?

Los delitos denunciados por el empresario deben investigarse por la PGR y no por el Estado, pues es claro que el gobernador al buscar culpables responsabilizará a todos, menos a sus subalternos, entre ellos sus escoltas, ni a los escoltas de sus amigos, como lo es su cuate, el exprocurador. Esto es una cosa seria, pero el gobierno todo lo grave lo minimiza.

Esto es un caño. La podredumbre en toda su extensión. Es la cloaca en la que termina de convertirse este gobierno independiente que mucho prometió y nada cumplió. Una madriguera, una guarida, desde donde opera la delincuencia con la anuencia oficial. Delinquen y se tapan los unos a los otros. Lo peor es que en esta red delictiva se llevan de encuentro a una sociedad limpia, cuyo único pecado fue conceder el voto de confianza y creer que el cambio era posible. Hoy, la realidad lo desmiente.

Si el gobierno delinque y la cabeza no hace nada o se dedica a auspiciar ilegalidades, si solapa, encubre y es cómplice, ¿qué más queda esperar? Los ciudadanos están la indefensión, están a merced de este gobierno estatal al que le restan poco más de cuatro largos años. Pero todo se acaba. Y por ahora hay que recordar la sabia frase que siempre se cumple: cuidado, porque los matanceros de hoy serán las reses del mañana.


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