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Olivia Martínez
Política

Depreciado, por el fraude

Viernes 25 de Agosto 2017

Olivia Martínez

Los actos irregulares que en el manejo de la nómina municipal comete el alcalde de Cadereyta, el panista Santiago Preciado, deprecian su apellido Preciado. Hasta parece juego de palabras, pero es la realidad.

El presidente municipal está cometiendo un fraude en la adquisición de cámaras de video, que ha reportado a un sobrecosto de casi ¡2 mil por ciento!, en lo que es una burda operación cometida por este gobierno del PAN, al más fiel estilo del PRI y reproduciendo también lo que recientemente aprendieron los independientes.

Bien pronto los gobiernos que no son del PRI aprenden sus mañas y las aterrizan en versión corregida y aumentada. Es el caso ahora de este edil del PAN.

Los sobreprecios, es decir, los costos inflados son arcaicas prácticas que nos exhiben como sociedad y que demuestran qué tan corruptos y voraces pueden ser quienes nos gobiernan cuando tienen el erario a su disposición, para servirse y no para servir.

Y es que no sólo cometen el descarado robo al erario, sino que imitan las formas para revestir o disfrazar el fraude. En este caso, en el colmo, el alcalde autorizó el millonario pago a una empresa fantasma. Aparte de las administraciones priístas, ¿dónde habíamos visto recientemente eso?

¿Dónde? ¿Acaso en el episodio de las cobijas en este gobierno independiente? Sí, seguramente.

Siquiera por el deseo de ser reelectos, los alcaldes como Preciado deberían abstenerse de sus triquiñuelas y dedicarse a gobernar realmente a los ciudadanos. ¿Con qué cara le pedirá este señor el voto a la población para un segundo trienio? ¿Con qué hoja de servicios se va a presentar en las urnas como opción? ¿Con una hoja manchada por la corrupción? ¿Con una hoja de transas, mentiras y simulación?

¿A dónde va el dinero de fraudes como el de Preciado? Obvio, al peculio de Preciado y sus demás funcionarios cómplices, y a repartir moches para quienes prestan los nombres de razones sociales o proveedoras para consumar las anomalías. A comprar voluntades y a revertir conciencias. Y, claro, operan en la impunidad porque en ese municipio no hay quien aplique la ley, no hay quien realice auditorías, no hay contrapesos, todos son tapaderas. En este caso, 22 millones de pesos son más que suficientes para comprar impunidad.

Mucho se dice que en breve comenzará a operar el Sistema Nacional Anticorrupción para castigar los abusos cometidos con el dinero público. Lo esperamos con ansia, queremos verlo.

La sociedad está ávida de la aplicación de las leyes y del imperio de la justicia. Con alcaldes como Preciado, las instituciones encargadas de aplicar el sistema contra la corrupción tendrán muchísimo trabajo. A ver quién cierra la puerta.

Por cierto, el alcalde Preciado hizo el fraude con la compra de cámaras, pero ¿cámaras para qué? Suponemos que para todo, menos para videograbar sus fechorías y las de su equipo de trabajo. ¿Qué es lo que entonces va a grabar? Lo que nos interesaría que grabara es una confesión de parte, no sus eventos socialitos y discursos que, viniendo de él, a nadie le importan por sus mentiras y su corrupción.

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