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Cultura

Cuidado con el “Green book”

Viernes 08 de Febrero 2019

Roberto Uriel

Parece un requisito, pero cada año se producen películas que cumplen cierta cuota de temáticas sociales, y que mantienen los temas de discusión sobre la mesa.

Algunas de ellas, incluso, no dudan en mostrar sus intenciones sobre determinado asunto, para muestra la recientemente estrenada “El infiltrado en el Ku Klux Klan” que aborda el racismo, la cual por cierto, es una muy buena película (únicamente cuestionable por la inclusión de ciertas imágenes al final).

Sin embargo, ante temas tan sensibles como este, se corre el riesgo de caer en juegos peligrosos que plantean las mismas cintas en cuestión.

Este año llama la atención el caso de “Green Book: Una amistad sin fronteras”, película que es la primera dirigida en solitario por Peter Farrelly, conocido en la cultura popular por ser el coautor junto a su hermano Bobby de cintas como “Loco por Mary” (1998), “Irene, yo y mi otro yo” (2000), “Amor ciego” (2001) o “La mujer de mis pesadillas” (2007).

Su último trabajo se alzó en el Festival de Toronto con el premio del público, el más importante del encuentro, e inevitablemente se hizo referencia a otros trabajos como “El chofer y la señora Daisy” (Bruce Beresford, EU, 1989) o “Amigos intocables” (Olivier Nakache y Eric Toledano, Francia, 2011).

“Road movie”, o del subgénero “feel good”, presenta una anécdota verídica con tintes de comedia acerca de cómo inició la amistad entre el talentoso pianista de raza negra Don Shirley y el rudo descendiente de italianos Tony Vallelonga o Tony Lip. Los personajes son representados por Mahershala Ali y Viggo Mortensen, respectivamente.

Vallelonga era un empleado de centros nocturnos y cuando el reconocido artista Shirley necesita un conductor de vehículo y guardaespaldas para su próxima gira por el sur de Estados Unidos, lo convence de que trabaje para él. El resto es muy predecible y los personajes demasiado estereotipados.

Y pese al gran trabajo de dirección y guión, y al mensaje esperanzador que sin reservas ofrece, la película encierra en sí misma una lectura peligrosa, que nos remite a un retrato condescendiente acerca del racismo y sus efectos, desde la mirada de la raza blanca. Es ésta última que se alza como especie de cierta justiciera a lo cometido hasta ese momento.

Pese a ser una historia que respetó la realidad, si la intención era mantener sobre la mesa el racismo (que sigue muy presente en nuestra cotidianidad), se pudieron haber tomado ciertas licencias creativas para contar la historia desde la mirada crítica.

Por cierto, el título de la película hace alusión a “The negro motorist green book” ("El libro verde del conductor negro"), una guía publicada de 1936 al 66 con gasolineras, restaurantes, bares y hoteles que sí daban servicio a afroestadounidenses o en los que no estaban en peligro de ser blanco de un ataque, pues recordemos que predominaba la segregación racial.

“Green book” fue considerada en el top 10 de 2018 por el American Film Institute, y está nominada a cinco premio Óscar: mejor película, mejor guión original, mejor actor principal, de reparto y mejor montaje. Quien tiene mayores posibilidades es Mahershala Ali, pues ya ganó el Globo de Oro y en los Critic Choice, por citar dos ejemplos. ¿Cuántas estatuillas doradas se lleva la película de Farrelly? Tendremos que esperar a este 24 de febrero.


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