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Primer Plano
Espectáculos

Cuarón, con todo perfectamente calculado

Miércoles 12 de Diciembre 2018

Roberto Uriel

Todo en “Roma” está perfectamente calculado. Y así, posiblemente vaya a arrasar en las entregas de premios. En pantalla se ve el trazo de su director, pensando en cada detalle, desde su concepción hasta sus acabados finales. Sólo un director como Alfonso Cuarón, con su talento y experiencia, podía hacer esto.

Y es que todo, literal, todo está meticulosamente calculado. La pantalla se llena de imágenes bien construidas, todas en blanco y negro, con escenas de una gran belleza audiovisual. Gran parte de la película está construida a base de planos secuencia con un acabado casi perfecto, una sincronía en imagen, ritmo, actuaciones y sucesos, que sugieren un extenso trabajo previo. Nada podía fallar en cada escena. Prueba, superación y rodaje.

En ese sentido, se agradece el espectáculo que presenciamos. Sensibilidad, cotidianidad, detalles bien cuidados. Naturalismo. Hiperrealismo. Es la película más íntima y personal que ha rodado Cuarón. Está basada en las memorias de su infancia. Y precisamente por eso, la cámara ve casi todo desde la altura como lo vería un niño.

Es un homenaje a las mujeres que lo acompañaron y lo forjaron. Innegable la realidad de los matriarcados mexicanos, presentes en muchas de las familias de ayer y hoy, ante la ausencia de varones.

“Roma” hace alusión a la colonia del mismo nombre en la Ciudad de México. Nos muestra a una familia compuesta por una madre, un padre, tres niños y una niña, además de la abuela. Y también viven ahí, en el pequeño cuarto al fondo del patio, dos jóvenes indígenas que arduamente laboran ahí como trabajadoras domésticas, Adela y Cleo, esta última es quien lleva el hilo argumental de la película, ambientada en los años 1970 y 1971.

La joven Cleo es interpretada por la profesora Yalitza Aparicio. Más adelante hablaré de ella. Por ahora hay que señalar que su personaje tiene varios estereotipos, a un paso de idealizarle. Pero esto se podría perdonar, porque como está basada en las memorias de Cuarón, tal vez así recuerde a Libo, su cuidadora, en quien se inspiró para ese personaje.

Podría criticar que la historia es casi una telenovela, con sus clichés incluidos, pero sin duda lo que la convierte en cine es el toque Cuarón. La cámara se pasea por el interior de la casa, con precisión milmétrica en lo que va captando. Rodar esas escenas debió ser pan comido para el autor de obras como “Children of men” o “Gravedad”.

Tres partes en especial son impresionantes y sobrecogedoras. La primera con la recreación del episodio conocido como “El Halconazo”, un ejercicio fílmico que supuso un gran esfuerzo de producción que se disfruta en pantalla, y que provoca la siguiente escena que se queda en la memoria: Cleo en el hospital. Casi al final de la cinta, una escena de playa nos mantiene al filo de la intranquilidad.

El trabajo de Yalitza es destacable, pues pese a que no es actriz, se nota que comprendió que debía abandonarse en las manos de Cuarón, dejarse moldear y dirigir por él. Y el resultado brota en pantalla tal como lo hacen sus lágrimas en aquella potente escena del hospital.

Destacan también el aporte de los niños y Marina de Tavira, como la madre de ellos, sin embargo, la cinta está hecha al servicio de la historia de Cleo.

Tal vez Roma funcione para que en muchas familias se valore y se dignifique la gran labor que hacen las trabajadoras domésticas, y también se reconozca a quienes provienen de una raza indígena. Es loable que una joven con estas raíces  sea centro de la obra.

O acaso “Roma” sea considerada la mejor película mexicana de este año. Para otros tal vez no lo sea. Pero “Roma” tiene ese aire que se antoja, de origen, para arrasar en las entregas de premios. Seguramente así será, y los mexicanos que en ella aparecen, incluida Yalitza, son ya unos triunfadores. Enhorabuena. Este viernes se estrena en la plataforma digital más conocida, ojalá la puedan ver y espero sus comentarios en @Roberto_INFO7.

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