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Olivia Martínez
Política

Cuando el barco se hunde...

Viernes 02 de Junio 2017

Olivia Martínez

Ya van, por lo menos, 19 renuncias de funcionarios de primer nivel en el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón... y contando: en esta semana se fueron Jessica de Lamadrid, titular de la Oficina (elevada a Secretaría) de Representación del gobierno de Nuevo León en la Ciudad de México, y la directora de Enlace con la Sociedad Civil, Lorenia Canavati.

Tanta dimisión en el gobierno "independiente" es preocupante, a tan sólo un año y siete meses de haber iniciado. Unos se van por corruptos y porque los pescaron con las manos en la masa, otros se van por ineficientes, algunos porque se desilusionaron de esta administración estatal y no están dispuestos a convalidar acciones con las que no están de acuerdo, otros porque descubrieron (muy tarde) que esto no era lo suyo y algunos más, qué caray, por saltar como "chapulines" a otros cargos.

Viendo sólo los dos últimos casos, ¿qué tenemos? A funcionarias que no se comprometieron realmente con la causa de este gobierno y que ahora saltan como "chapulinas" a otras encomiendas que ellas creen que son mejores: De Lamadrid se va a un puesto en la PGR y Lorenia a buscar nuevamente ser candidata a la alcaldía de San Pedro.

Ambas ganaban sueldos por hacer una chamba con la que, ahora lo confirmamos, no estaban comprometidas: De Lamadrid tenía en el gobierno una percepción total mensual de 128 mil 600 pesos y Canavati 111 mil pesos. Jugosos sueldos que ni siquiera desquitaron. La primera de ellas no logró cabildear apoyos para Nuevo León y la segunda no logró ser el enlace del gobierno estatal con la sociedad civil a la que Jaime agrede un día sí y otro también.

Dicen que cuando el barco se hunde, los oportunistas son los primeros en saltar. Se aplica en ambos casos, como en el de Fernando Elizondo, quien también busca chapulinear.  ¿Y qué otra cosa se puede esperar si el jefe de todos ellos, el gobernador Jaime Rodríguez, no ha pensado en otra cosa desde el día que asumió el cargo más que en chapulinear?

Un gobernador inestable genera un gobierno inestable. Estamos viviendo las consecuencias de la ausencia de un Plan de Gobierno y la falta de compromiso de la clase política para con la sociedad. No hay logros. Y los funcionarios ven a la administración estatal como una liana o un trapecio para seguir brincando de cargo en cargo, sin importarles que la sociedad es la que paga sus sueldos y espera resultados.

El barco del gobierno independiente se hunde. La corrupción, la falta de rumbo fijo, la ausencia de transparencia, la inexistencia de resultados y la ausencia de compromisos con la comunidad lo tienen hundido. Así, el gobernador chapulín y sus funcionarios quedaron a deber en temas tan estratégicos como la seguridad, la salud, la educación, el combate a la corrupción, el empleo, la obtención de mayor presupuesto y el contacto con la sociedad. La demagogia y las promesas incumplidas son parte de ese distintivo que lo caracteriza.

En la política, como en la vida misma, todo se acaba. Absolutamente todo. Nada es eterno. Los malos políticos su tumba cavarán. Y después de muchas pifias, este gobierno estatal también terminará.


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