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Cultura

"Alien: Covenant", con giros innecesarios

Lunes 15 de Mayo 2017

Roberto Uriel

Aunque con "Alien: Covenant" Ridley Scott trató de enmendar la plana tras los desaciertos cometidos con "Prometheus", la realidad es que se trató de un buen intento.

Sí. Es que la nueva entrega de "Alien" parece un producto hecho específicamente para los fans de la saga. Son importantes las inconsistencias que presenta en su guión (de John Logan y Dante Harper) y en su argumento, son predecibles los sustos y los giros en la trama son innecesarios, que llegan a cansar. Se nota un afán por impresionar al público.

La película nos presenta el viaje que realiza la nave colonizadora Covenant, con 2 mil personas a bordo y mil 400 embriones rumbo hacia el planeta Origae-6, esto en el año 2104. Mientras la tripulación y los colonos duermen el hipersueño, el androide Walter (Michael Fassbender) vigila que todo vaya de forma correcta.

Pero una onda de radiación neutrónica daña la nave, despierta a la tripulación y causa la muerte del capitán (James Franco). Al reparar los daños, captan una señal de radio de un  planeta que está más cerca que Origae-6. Y es entonces que Oram (Billy Crudup), a quien le corresponde tomar el mando, decide que es mejor ir ahí, y no al planeta al cual se dirigía originalmente, para el que habían sido entrenados y el cual habían estudiado con demasiada anticipación. 

Pese a que la experta Daniels (Katherine Waterston) se opone, se dirigen hacia lo que ya sabemos será su perdición, pero bueno, así va la película, qué más. Este es uno de los aspectos más inverosímiles del argumento. Que por que nadie quiere volver a las cápsulas de hipersueño. De nada valió todo el entrenamiento. En fin.

Sucede lo que ya nos imaginamos. Al llegar al planeta que es idéntico a la Tierra, sólo porque allá llueve casi todo el tiempo, poco a poco van muriendo los tripulantes. Como miembro del equipo aparece Demián Bichir, un personaje gay, que, por cierto, sobrevive buena parte de la película (y eso se agradece). 

Además de las muertes, resulta que hay esporas que infectan a los humanos, hay aliens asesinos (como era de esperarse), y hay un androide idéntico a Walter, que no es otro que David, el que aparecía en "Prometheus", y que resulta que está atrapado en ese planeta. Al llegar los humanos les cuenta una historia para explicar su estancia ahí que no concuerda del todo con la precuela. 

Es aquí donde empiezan los giros que se tornan innecesarios en la historia. Si lo que se quería era contar o explicar el por qué de los aliens asesinos, de dónde vinieron y quien los creó, no vendría mal contar precisamente eso, sin necesidad de tanto recurso, tanto giro, que se antoja con un afán de impresionar al espectador, y lo que hace es sólo confundirlo.

Pero es que cómo explican que en un planeta a muchísimos años luz de la Tierra haya paisajes tan parecidos a los de nuestro planeta, con ríos, cascadas, árboles y hasta cultivos de trigo... 

Y aunque con las escenas iniciales de la creación del androide David se pretendió darle un sentido un tanto interesante a la trama, con preguntas existenciales, la película se queda sólo en eso, en cuestionamientos.

En fin, lo que se destaca de la cinta son las actuaciones de Fassbender y Waterston, el primero cumple con lo que requieren ambos papeles, muy convicente, al igual que la segunda, quien hace una gran interpretación de la agente Daniels. Además, sobresalen los efectos especiales, que sin duda son de primera, aunque ya lo hemos dicho, sin una buena historia y un guión que soporte, el despliegue de tecnología no tiene caso. 

Recomendada para adolescentes y adultos, y en especial a los fans de la saga.

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