AFP - Con el campeonato ya entrando en su recta final, argentinos y brasileños reeditan este martes un nuevo clásico sudamericano con el objetivo de entrar entre los ocho mejores y con el morbo añadido de que el banquillo de la Seleçao está ocupado por el cordobés Rubén Magnano, ex preparador de la albiceleste.
El actual DT de los brasileños fue el artífice de los momentos más gloriosos del equipo nacional argentino, cuando encadenó el subcampeonato mundial en Indianápolis-2002 con el oro olímpico en Atenas-2004.
De aquel equipo de jóvenes promesas resisten varios jugadores, que hoy son ya pilares experimentados, pero que podrían encontrarse, por edad, ante la última oportunidad de sumar un Mundial a su brillante palmarés.
Luis Scola, Fabricio Oberto y Leo Gutiérrez se colgaron la plata hace ocho años en Estados Unidos y luego el oro en Grecia dos años después, en un torneo en el que también estaba Carlos Delfino, una de las actuales figuras del equipo.
"Es un partido que a todos les gusta jugar. Jugar contra un equipo que dirige (Rubén) Magnano es algo especial, diferente. Me ha dirigido muchas veces, no puedo decir que me guste tenerle enfrente, pero las cosas son así", señaló el pívot Oberto, que está reponiéndose de una gastroenteritis.
Para el propio Magnano, el partido también es complicado desde un punto personal y, más allá de consideraciones deportivas, admitió que le hubiera gustado otro rival para los octavos.
"No quería tener que enfrentarme con Argentina, no por un tema deportivo, sino por las vivencias que tuve con el grupo en el pasado", explicó Magnano tras conocer su próximo adversario.
Entre los jugadores, el encuentro permitirá ver en acción, frente a frente, a estrellas sudamericanas como los argentinos Scola y Delfino o los brasileños Leandrinho Barbosa y Tiago Splitter, en un choque que promete ser apasionante.
Por su parte, Lituania parte como favorita en su enfrentamiento del día ante China, con las estadísticas avalando su superioridad: los bálticos han ganando sus cinco partidos del grupo D, mientras que los asiáticos sólo han vencido en uno y son el equipo de octavos con peor balance.
"Estoy muy orgulloso de lo que estamos haciendo, pero lo importante de verdad aún no ha empezado. Tenemos que mantener la concentración y no relajarnos", avisó el técnico del equipo báltico, Kestutis Kemzura.
Linas Kleiza y Mantas Kalnietis se han confirmado como anotadores letales y han guiado al equipo en los momentos decisivos, supliendo casi a la perfección las ausencias de hombres como Ramunas Siskauskas, Rimantas Kaukenas o Sarunas Jasikevicius.
Sin Yao Ming en sus filas, el referente casi absoluto del equipo chino ha sido otro gigante, Ji Yianlian, que acabó la primera fase como cuarto mejor anotador (90 puntos) y con la mejor media de rebotes (9.8 por partido), pero ha sido noticia en los últimos días por sus problemas en el tendón de Aquiles.
El martes pone punto final a los octavos, antes de que los encuentros Serbia-España y Turquía-Eslovenia den el pistoletazo de salida a los cuartos.